
- Oye, hay que arreglar eso.
- ¿El qué?
- Pues eso, ¿no lo ves?
- Pues… Espera, voy a acercarme.
- ¡No!, que no hace falta… Mira, si está ahí.
- Ya, pero habrá que ir para ver qué hacemos, ¿no?
- ¿Ir?, ¿para qué?, ya habrá alguien que lo solucione.
- Pues yo voy a ir.
- ¿Estás tonto o qué? ¿Qué necesidad tienes?... Ya son ganas de buscarte problemas.
- Yo que sé tío, pero mira, eso de señalar y esperar, pues no, que ya cansa.
- Tú mismo tío.
- Pues eso, tú sigue si quieres. Ya te contaré luego.
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