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martes, 27 de julio de 2010

RENFE agoniza


Un niño llora, los abanicos suenan y el sudor hace aflorar la sorna andaluza: “Esta calor va a conseguir lo que tú no has hecho en sesenta años, ¡matarme!” ¿Es posible que noventa personas estén dentro de un vagón a treinta y muchos grados? Pues sí, eso parece.


Suena por megafonía: “Próxima estación: Valencia norte

Parado en la vía, viendo y sin poder tocar todavía la estación de Valencia y esto que no se mueve. Pasa un ALVIA a toda velocidad por la otra vía. Quedan todavía cuatro horas mínimo para llegar a Barcelona.

Tren ARCO GARCÍA LORCA, un tren que ha unido la península de una punta a la otra: Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Cataluña, heredero de los trenes que llevaron a mis padres de Albacete a Barcelona y a tantos otros que huyendo de la miseria se decidieron a probar fortuna en tierras catalanas. Pero este trayecto caerá en el olvido, estoy casi seguro, y lo más triste es que ya sé respuesta: “El trayecto natural es ir en AVE: Sevilla-Madrid-Zaragoza-Barcelona”

No sé qué pensará el ministro de Fomento José Blanco sobre esta línea que he visto deteriorarse año tras año de manera directamente proporcional al desarrollo de la alta velocidad, supongo que entrará dentro de esa lista de líneas deficitarias que deben desaparecer. Pero, ¿no era RENFE un servicio público? ¿Desde cuando lo público es primero rentable y luego intocable? ¿Qué ha sido de esa gran infraestructura de vías de tren que ha hecho posible el desarrollo de este país? ¿Por qué no es posible apostar por unas líneas de trenes asequibles? No hay derecho a este maltrato, a esta privatización encubierta de una parte tan importante y necesaria de nuestro patrimonio y de nuestro sector público. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando desde Alemania se aconseja a Grecia que ponga precio a sus islas y pusimos el grito en el cielo ante la idea de Berlusconi de sacar al mercado inmobiliario parte del patrimonio público Italiano. Que alguien me explique qué diferencia hay con lo que está pasando en RENFE.

Aumentan los kilómetros de autovías y autopistas, el parque móvil y la alta velocidad. Todo de calidad, de una austeridad tremendamente lujosa, con toallitas húmedas, variedad de comidas y licores. Parece mentira, hace una semana viajando en preferente a Santander y hoy a Barcelona en turista, a treinta y muchos grados de temperatura, sin película y prácticamente sin revisor.

El niño sigue llorando, supongo que no aguanta el calor ya que ni el balanceo ni los besos de su madre, consiguen calmarlo. Pero eso ya lo sabía cuando pagó los 62,40 € del trayecto Sevilla-Barcelona con sus 12:30 h de duración, ¿o no? ¿A quién se le ocurre comprar un billete de una línea deficitaria teniendo un AVE que le asegura el trayecto desde 139,10 € y en tan sólo 5:35 h?

Se me olvidaba, a los viajeros del ARCO GARCÍA LORCA siempre les queda la posibilidad de que les devuelvan un 15% del importe por avería en el sistema de AUDIO-VIDEO, o del 50% si llegan una hora tarde, eso sí, si quieren el 100%, en teoría hora y media. Como podéis ver, todo son ventajas y casi siempre toca algo, aunque a veces por cinco minutos te quedas sin premio.


Os recomiendo que veáis este gran documental de Informe Semanal que un día me recomendaron a mí: LA VIDA EN UNA MALETA.



Porque la memoria también es esto.

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