
- (…)
- ¡Oye, que ya no puedo más!
- (…)
- Lo siento tío, pero me cuesta digerirlo. Es como si me dieses una patada en el estómago. Joder, que ya me repite demasiado tanto plato único y tanto argumento rancio.
- (…)
- Sí, ya, ya, a mí también me pasa que a veces mientras trago, vuelvo a creer en aquello del aliado natural.
- (…)
- ¡Que no hombre, que no! Que aquí ya nos conocemos todos. Que de tanto prosperar nos hemos dejado atrás con la pobreza y la sarna, la igualdad y la solidaridad.
- (…)
- ¿De izquierdas? ¡Vamos, demuéstralo!
- (…)
- Sí, lo que tú quieras, pero ahora el puño pesa demasiado para mantenerlo en alto.
- (…)
- Mira, déjalo y que cada palo aguante su vela.
- (…)
- Sí, sí, ya veo. Si aquí nadie es culpable de nada. Ya, ya. Si yo también pasaba por aquí.
- (…)
- Llámame pesado si quieres, pero no pararé de repetirte las veces que hagan falta que ni todo es lo mismo ni nada sigue igual.
- (…)
- En serio, esto ya cansa.
Muy atrás nos hemos dejado, entre otras cosas, el sentido común.
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