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lunes, 13 de junio de 2011

Si no quieres más, tres platos.

- ¡Vamos hombre!, que estaba acabándome los platos y justo cuando creía que ya estaba, vas tú y apareces con tres más.
- (…)
- ¡Oye, que ya no puedo más!

- (…)

- Lo siento tío, pero me cuesta digerirlo. Es como si me dieses una patada en el estómago. Joder, que ya me repite demasiado tanto plato único y tanto argumento rancio.
- (…)

- Sí, ya, ya, a mí también me pasa que a veces mientras trago, vuelvo a creer en aquello del aliado natural.

- (…)

- ¡Que no hombre, que no! Que aquí ya nos conocemos todos. Que de tanto prosperar nos hemos dejado atrás con la pobreza y la sarna, la igualdad y la solidaridad.

- (…)

- ¿De izquierdas? ¡Vamos, demuéstralo!

- (…)

- Sí, lo que tú quieras, pero ahora el puño pesa demasiado para mantenerlo en alto.

- (…)
- Mira, déjalo y que cada palo aguante su vela.

- (…)

- Sí, sí, ya veo. Si aquí nadie es culpable de nada. Ya, ya. Si yo también pasaba por aquí.
- (…)

- Llámame pesado si quieres, pero no pararé de repetirte las veces que hagan falta que ni todo es lo mismo ni nada sigue igual.

- (…)

- En serio, esto ya cansa.

lunes, 6 de junio de 2011

Sigo creyendo


Hace ya unos meses que mi blog dio un giro de estilo, una maniobra de camuflaje o como alguien me dijo: “ahora dices sin decir nada”. Menos mal que todos tenemos un pasado y pude sacar las pruebas.

Lo cierto es que muchas veces empiezo así la entrada pero sin saber muy bien cómo, el relato se convierte en diálogo y este en laberinto. ¿Sabéis esos momentos en los que tú sabes qué quieres decir y los demás no saben de qué estás hablando? Pues eso, ves cómo se chocan contra las paredes de ese laberinto de metacrilato y con la sonrisa puesta preguntas: “¿no sabes de lo que hablo?”.

Pero hoy no, hoy tengo la necesidad de mostrarme.

Desde el día de las elecciones del 22 de mayo, han ido sucediéndose una serie de acontecimientos, acusaciones, rumores y noticias que han ido ensombreciendo el horizonte: la victoria masiva de la derecha, el renacer de esa ultraderecha latente, los anuncios de posibles recortes presupuestarios, las propuestas de pérdida progresiva de derechos fundamentales o el sutil desmantelamiento de todo lo que huela a público. A todo ello hay que añadirle una serie de variables que hacen que la ecuación sea del todo catastrófica; la falta de ideas de parte de una izquierda olvidadiza y aletargada, de una intelectualidad oportunista y acomodada o de una juventud complaciente y con pocas ganas de coger el testigo. No creáis que sólo soy observador, no, yo también me incluyo en alguno de esos grupos. Acusadme si queréis de generalizar, puede que tengáis razón, pero es que como ahora lo que se lleva es la democracia asamblearia me he puesto a contar dedos y brazos caídos.

Todo esto me entristece, me cabrea y me devuelve a la melancolía.

Me recuerdo con seis años jugando con unos niños en un descampado del poblado Roca mientras nuestros padres pedían ayuda para los trabajadores despedidos de la fábrica. Jugando con los juguetes que se habían salvado de la quema de la tienda de mis padres. Las visitas a los compañeros de la fábrica heridos por los grises. La puerta quemada de mi casa. Aquel helicóptero parado frente a mi ventana.

Me veo con ocho años sentado en el sofá de casa ojeando los fascículos de la constitución que ilustró Forges, mirando aquellos artículos que iban a votar mis padres en referéndum. Por cierto, creo que ese año también pasé del colegio de curas al colegio público y dejé de creer en dios.

O aquel día en que apenas faltaban tres semanas para que cumpliese once años en el que se paró de nuevo el mundo. Cuando vino mi padre a buscarnos a mi hermano y a mí mientras buscaba nervioso en un cajón panfletos, cintas, aquella fotografía de Mao o el disco del PSP en el que hablaba Tierno Galván y sonaba La Internacional.

Con doce años descubrí que en el Baix Llobregat existía algo llamado “El cinturón rojo”, aquel que salió en octubre a brindar con cava, con sidra o con lo que fuese porque por fin: ¡España era socialista!

En esos días creía que el mundo era lo más parecido a una perfecta danza de números y operaciones matemáticas. Contaba los pasos a números pares y separaba mi realidad en planos paralelos. Los fines de semana devoraba COSMOS en la televisión y me emocioné el día en el que me compraron el libro.

Puedo verme con quince años, en plena edad del pavo, plantado frente al televisor para ver el momento justo en el que se firmaba el acta de la entrada de España en la Unión Europea, aquel minuto cero que iba a abrirnos el mundo. Todavía está por ahí el marco de aquel lienzo en el cual dibujé con bolígrafo un círculo rodeado de estrellas y una frase entre signos de admiración: ¡YA SOMOS EUROPEOS!

A mis dieciséis llegó el golpe de la OTAN. La primera cucharada de aceite de ricino que tuve que tragar. No lo entendía. Aquello no era de izquierdas.

Por fin, dieciocho años y mis primeras elecciones. Voté PSC para la Generalitat pero ganó CIU. Perdí, cierto, pero ese día supe que yo formaba parte de eso llamado democracia y que ya no había marcha atrás, que el mundo estaba ahí esperándome.

Hoy cuento los días y veo que han pasado veintitrés años desde esos dieciocho. En apenas treinta y tantos años, hemos sido capaces de reinventarlo todo. Hemos ido cogiendo aquello que creímos mejor de cada casa para crear un sistema digno de servicios públicos, sociales, universales y garantistas y hemos ampliado nuestros derechos para por fin convertirnos en auténticos ciudadanos.

Es posible que tengan que revisarse o matizarse términos como derecha e izquierda o liberalismo y socialdemocracia, pero lo que no cambia es que siguen existiendo dos visiones enfrentadas a la hora de ver el mundo: una que apuesta por la individualidad y por lo privado y la otra que cree en la colectividad y en lo público. No nos dejemos engañar porque aunque cambien las caras, los nombres o los colores, el germen sigue siendo el mismo.

Yo sé que se lo debo todo a la democracia y al pensamiento de izquierdas. A la primera por haberme dado la oportunidad de vivir en libertad y darme el poder de elección y participación y al segundo por haberme enseñado que la libertad del otro es mi libertad.

Hoy tengo cuarenta y un años y a pesar de todo sigo pensando lo mismo que pensaba ese veintinueve de mayo de mil novecientos ochenta y ocho: EL FUTURO NOS SIGUE MIRANDO DE FRENTE.

En serio, es sano recuperar la memoria y los orígenes de vez en cuando, es sencillo y funciona tan bien como el reseteo del ordenador.

Por cierto, quedan apenas nueve meses para las elecciones. Yo votaré, ¿lo harás tú?

martes, 31 de mayo de 2011

Viajando


No me gusta viajar en tren marcha atrás. No sé si me mareo porque creo que me mareo o porque realmente me mareo.

No me gusta viajar entre dos ventanas. Acabo con dolor de cuello subiendo y bajando la cabeza, mirando hacia arriba y hacia abajo.

No me gusta tener compañía desconocida en el asiento de al lado. No quiero palabras, ni roces, ni oir el sonido de la respiración. Del móvil, ni hablo.

No me gusta estar dentro de las conversaciones de los demás. Sus alegrías, sus penas, sus gritos, sus risas o sus toses.

No me gusta que coman en el tren. El olor, el ruido al masticar, los envases.

No me gusta que me miren. No me gusta que me descubran mirando. Parece que vaya a ser el anticipo de algo.

Aunque realmente lo que no me gusta es que no me guste casi nada.

domingo, 29 de mayo de 2011

Hagas lo que hagas

Esta mañana pensaba por qué no había escrito nada de las porras y las flores en Barcelona. Y así, como el que no quiere la cosa, he empezado a cantar:

"Yo no soy activista, yo no soy activista, soy un pringao, soy un pringao, soy un pringaooooo"

Al principio me ha hecho gracia, incluso he tenido la sensacion que debe tener el que cree jugar con algo original. Pero rapidamente me he ido deshaciendo mientras veía cómo el pringao cambiaba y cambiaba de forma sin parar.

Demasiado simple. Demasiado tonto.

Hacer, decir, omitir... La culpa no tiene reglas.

martes, 24 de mayo de 2011

Parece que no, pero sí

- ¿Sabes?
- Qué.
- Que creo que existe la izquierda.
- ¿Estás seguro?
- Que sí, seguro, además, ¿te cuento una cosa?

- A ver, dime.

- Creo que yo lo soy.

- ¡No jodas!, a ver si van a ser gases.

- Que no tío, que me duele lo público.
- ¿Pero por defecto?

- Pues no lo sé… Creo que por derecho.

- Hummm… pues será, si tú lo dices.

- Pero eh, que me encuentro bien, que no hace falta que te preocupes.

dAdObAb



indignación.

(Del lat. indignatĭo, -ōnis).

1. f. Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.


decepción.

(Del lat. deceptĭo, -ōnis).

1. f. Pesar causado por un desengaño.

2. f. engaño ( falta de verdad).



Raramente uso la palabra “decepción” ya que antes me “indigno”. Será porque no espero nada de nadie o de nada, no lo sé. También puede que sea cosa de mi carácter y que por ello elija casi siempre la pataleta antes que el pesar o decida contar sin decir nada.

Es curioso. Cuando se verbalizan las ideas te das cuenta de tantas cosas… “siempre la pataleta antes que el pesar”.

Intentaré seguir madurando.

viernes, 20 de mayo de 2011

¡Reacciona y participa!


- Oye, hay que arreglar eso.

- ¿El qué?
- Pues eso, ¿no lo ves?
- Pues… Espera, voy a acercarme.

- ¡No!, que no hace falta… Mira, si está ahí.

- Ya, pero habrá que ir para ver qué hacemos, ¿no?
- ¿Ir?, ¿para qué?, ya habrá alguien que lo solucione.
- Pues yo voy a ir.

- ¿Estás tonto o qué? ¿Qué necesidad tienes?... Ya son ganas de buscarte problemas.

- Yo que sé tío, pero mira, eso de señalar y esperar, pues no, que ya cansa.
- Tú mismo tío.

- Pues eso, tú sigue si quieres. Ya te contaré luego.

jueves, 19 de mayo de 2011

Llegó el momento



- Mira, se nos acabó el mundo.
- Sí, ya sólo nos queda saltar.
- Ya, malos tiempos para buscar nuevos amigos en el precipicio, ¿no? Puede que tengas razón y sea el momento de cambiar.
- Sí, hay mucho por hacer.
- ¿Sabes?, no sé cómo hemos llegado aquí, a nada de las autonómicas y de las municipales, a un pelo de saber quién va a recoger la basura de mi puerta o va a marcar a mi médica de cabecera.

- Hemos llegado y ya está. Mira a tu alrededor, ¿ves otro camino?
- Ya, si tienes razón y es posible que este sea el límite y ya solo quede saltar, pero… ¿por qué no saltamos el lunes?
- ¡No hay tiempo!, ¡hay que reinventar la izquierda!, ¡saltemos!
- ¡Sí!, ¡sí que hay tiempo! Por favor, no me digas que saltemos hoy porque no sé si aguantaremos el golpe.
- ….

PD. Ah, se me olvidaba: no hagamos saco común, porque no es justo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Relativamente cíclico

- Pasan los días y los temas.
- Sí, y pasan y pasan las oportunidades de decir, de hacer y de sentir.
- Como dijo aquel: “Te despistas un momento y pasan diez años”
- No sé tú, pero yo me siento raro cuando paso de nuevo por aquello que un día pasó.
- Es cierto, a mí ya no me saben igual los bocadillos de cine de verano con margarina y chorizo pamplonica. No recuerdo que se me manchasen las manos.
- ¿Sabes?, hoy ha llegado el primer sobre con propagando electoral.
- Creo recordar cómo fue la primera vez que me acerqué a votar.
- ¿En serio?
- No, miento, no lo recuerdo.
- Debe ser el tiempo que nos arranca la vida a pellejos y que de tanto apoyar la rodilla enseña el hueso.
- Debe ser… Voy a mirar mi buzón.

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Has probado el pulpo?


- Hola, ¿qué tal?
- Pues bien majo. Por cierto, tengo que hablar contigo.
- Dime.
- Vamos a ver. ¿Qué es eso de ahora sí, ahora no, ahora no toca?
- Ya sabes, el tiempo político.
- Ya, ya, pero mira, voy a serte sincero. Como supongo que sabrás no comparto el ideario de tu partido.
- Ah, ¿no?... Mira tú… Acabas de abrirme los ojos.
- Déjate de tonterías y escucha. ¿Por qué no aplazas la sucesión, primarias o lo que sea para 2012?
- Pues… No sé, me dejas descolocado. ¿Hay algo que se me escapa en tu proposición?
- Ni sí, ni no, pero solo voy a decirte una cosa: Valora seguir hasta el final como has hecho hasta ahora. Toma decisiones y haz lo que tengas que hacer. Mira tú, hasta puede que al final te salga bien la jugada y yo tenga que lamentarme de haber tenido esta charla contigo. Piénsatelo.
- Vamos, déjate de victimismo que los dos sabemos que pase lo que pase tu mano siempre gana.
- Ese es otro tema, venga, no mezclemos.
- Bueno, lo pensaré. Por cierto, ¿has probado el pulpo?
- Sí, y la verdad es que está de escándalo, pero ahora mismo prefiero la cecina de León.
- Ja, ja… Y luego dicen que yo soy el malo.

(Conversación imaginaria de José Luís Rodríguez Zapatero con Emilio Botín en la reunión del Gobierno con un grupo de empresarios Españoles)

viernes, 25 de marzo de 2011

¿Lógica o falacia?


- Hoy te he visto en la televisión María Dolores.
- ¿Sí?, entonces sabrás que “SORTU, es ETA”, ¿no?
- Entonces deja que te haga una pregunta ¿Si SORTU es ETA, los que votan a SORTU son etarras?

- Por supuesto.
- Ya. Entonces, si el PSOE es un partido socialista, los que le votan son todos de izquierdas, ¿no?

- Por desgracia sí, socialistas que “lo que hacen siempre es recortar los derechos sociales".

- Ya veo, ya veo. Entonces, si sigo ese razonamiento, si el PP tiene votantes de ultraderecha, lo convierte en un partido fascista, ¿no?

- Me parece muy inmaduro eso que has dicho…
- Ya, será eso o que ninguno de los razonamientos es válido, ¿no crees?

domingo, 20 de marzo de 2011

Oxímoron


Supongo que el que más o el que menos ha dicho eso de quien con fuego juega acaba quemándose. O eso otro de que las cosas no son blancas o negras. Otambién lo de siembra tormentas y recogerás tempestades. O eso de ser capaz de vender a su propia madre, o vender su alma al diablo, o algo similar, no se, el caso es que me cuesta empezar esta entrada para al final acabar diciendo que no sé hablar de guerras justas.

Apenas veinticuatro horas de la intervención de la coalición internacional en Libia me he acordado que la semana pasada acabé buscando en el trabajo el significado de oxímoron. Según la RAE:

oxímoron.

(Del gr. ὀξύμωρον).

1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.

Con mis reservas y mis dudas, me gustaría creer que esta guerra justa no es lo que parece, un sinsentido, porque por más que le busco el nuevo significado, no lo encuentro.

¿Cuándo fueron justas las muertes? No lo sé, en serio, no lo sé.

sábado, 19 de marzo de 2011

El físico, el gato y yo


El gato sigue un brillo en la pared.
Me pregunto por qué no para de mirar arriba y abajo.
El gato me mira.

Yo sigo dirigiendo el brillo provocado por el portátil moviendo las piernas arriba y abajo.

El gato se ha cansado.

Le miro e insisto mientras un físico explica qué es la fusión nuclear y una pequeña pantalla muestra un avión cayendo en Bengasi.

El gato viene y me da con la cabeza.

Dejo de moverme. Aquí el día brilla y veo en la televisión por enésima vez la ola gigante.

El gato ronronea.

Si, reconozco que todo es relativo.

viernes, 18 de marzo de 2011

El horizonte

Hoy he cerrado mi otro blog: “Ya lo haremos por ti, Mariano”, bueno, tal y como explico en su última entrada, más bien lo he mudado aquí. Como había empezado la entrada cuando he tomado la decisión, esta será aquí, la entrada que iba a ser allí:

Vuelvo con la vista fija en el horizonte de las municipales y las autonómicas. Me resulta complicado elegir una sola figura política que centre la entrada y me ayude a decir lo que quiero, son tantos y tan variados. Incluso Mariano ha hecho alguna que otra aparición gloriosa: ”Ante la crisis… ehhhh…, ohhhh…, animar la inversión

Qué puedo decir de “Pons en el país de los Soviets”, porque ya se sabe, el socialismo es el infierno y Zapatero es el Stalin que nos prohíbe beber, fumar y correr, en definitiva, ejercer ese derecho tan preciado que es “la libertad del liberal” (nota: entiéndase liberal como reaccionario, no como generoso. Sí, porque no entiendo cómo se puede ser libre y generoso cuando se desmantelan los medios para lograrlo, es decir, cuando no se cree en la igualdad de oportunidades.).

Podría dedicarle la entrada entera a Esperanza Aguirre, la lideresa que nos explicó cuál iba a ser el futuro de la educación: “Segregación en las aulas”. No, no es una película, parece ser que es lo último en liberalismo político, según ella, en libertades. Porque vamos a ver, uno puede entender de varias maneras eso que dice el artículo 14 de la Constitución Española:

Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Es decir, parece ser que es mejor segregar por semejantes (brillantes, listos, mediocres, tontos y “tontitos”), que dotar de más medios al maltratado sistema educativo público y tratar a todos como iguales (nota: entiéndase como igual, igualdad de oportunidades y ante la ley, no igualdad matemática).

Seguir y seguir con Esperanza Aguirre y su área única sanitaria y la libre elección de profesional y hospital, y el por qué es bueno saturar centros sanitarios y obviar la planificación sanitaria según las necesidades de barrios o distritos o con la firme apuesta por un sistema educativo elitista y privado subvencionado con dinero público.

Reconozco que me gustaría dedicarle unas líneas a María Dolores de Cospedal, quien si nadie lo evita, incluido Barreda, será mi nueva presidenta en Castilla-La Mancha, pero no encuentro propuestas concretas o declaraciones serias, es todo tan vacío y hueco que lo único que me provoca es angustia.

¿A dónde quiero llegar? Pues si te digo la verdad llevo horas intentando rematar la entrada y lo único que repito como un mantra es esto:

Si hay una cosa que tengo clara, es que hay políticas que me sitúan en un sistema público, justo y social y otras que no.

Pues eso.

sábado, 12 de marzo de 2011

Sorprendente

Estos días he estado en París. Ha sido mi primera vez. He paseado por sus calles, cementerios y museos. He tomado café con leche, comido cruasanes y algún que otro crepe.

- ¡Qué suerte! Seguro que te encantó.
- Sí, viajar está bien.
- Ya, pero seguro que te gustó.
- Todo es muy grande aunque da la impresión de que nada cabe.
- Pero bueno, ¿te sorprendió?
- Ah, no, eso no. Ya hay pocas cosas que sorprendan.

Cerca de París, un poco más allá de los brillos de Versalles, está Poissy y la villa Savoye. Esta vivienda proyectada en 1929 por Le Corbusier que se esconde tras los árboles, sorprende por su belleza, su versatilidad y su intemporalidad. En comparación con las obras maestras que se apelotonan y enmohecen en el Louvre, en Orsay o en el Pompidou, algo sigue vivo entre sus paredes.













Recorriéndola, me acordé de Alfonso XIII durante la inauguración del Pabellón Alemán de la exposición universal en Barcelona de ese mismo año, sorprendido y desarmado frente a un malcarado Mies van der Rohe.





- Esto, ¿para qué sirve?
- Para ser bello y representar.

(Pregunta de Alfonso XIII a Mies van de Rohe durante la inauración del Pabellón)




Me gustaría seguir buscando preguntas que hacer y volver a sorprenderme, aunque sea desde la inseguridad, la superioridad o el desprecio.






- Pues vaya, prefiero la elegancia del chaqué.






Las dos últimas imágenes han sido extraídas de la red.
Si los propietarios de las imágenes creen que deben ser retiradas de mi blog por estar sujetas a algún tipo de licencia que impida su libre reproducción, que me lo hagan saber y no dudaré en retirarlas.


miércoles, 9 de febrero de 2011

ES HORA DE ELEGIR


OPCIÓN A

Intento escribir. La idea clara, pero el momento… no llega nunca.

Vuelvo con lo que pensé ayer pero aparece la inseguridad… bueno, la pereza.

Esto acabará convirtiéndose en otra entrada estúpida y retórica, en el sentido despectivo de la palabra, por supuesto.

El blog está frío y no sé cómo calentarlo.

OPCIÓN B

Entre error y error, me desespero calculando una estructura mientras paso de los ochenta a una canción de Moloko, sentado en el presente, temeroso del futuro y añorando el tiempo pasado.

El blog está parado y no sé qué será de él. No sé qué será de mí.

OPCIÓN C

Me levanto, piso el suelo frío y quién sabe, no hay dos días iguales.

Cualquier excusa es buena para dar de comer al blog.

domingo, 2 de enero de 2011

Uno……………. dos……………. tres

Al uno no le siguió el treinta y uno. Tampoco el uno tras el uno.

Al uno le siguió el dos. Hoy, el dos.

Un orden relativo y hoy… dos líneas, bueno, con esta tres.

Con esta cuatro.

Con esta cinco.

Con esta seis.

Un mes sin escribir. Sin entrar. Sin estadísticas. Pero al uno le sigue el dos, ¿no? Hay que seguir un orden.

Hasta mañana que será… ¿quién sabe cuándo será? Aunque por lógica debería ser el tres, ¿no?