¿...?

martes, 8 de junio de 2010

Urbanismo, la bomba latente


A través del blog de Ignacio Escolar, llegué a este otro artículo llamado “Viaje a ninguna parte”. Mataborricos, parece ser otro de esos puntos arrasados por la especulación y la engañosa vuelta a la naturaleza, a la libertad y a no sé muy bien qué. ¿Cuántos carteles prometen esto?: naturaleza a pocos kilómetros de aquí, felicidad para usted y su familia, primera línea de mar, magníficas vistas, su propio jardín, con piscina propia, paraje privilegiado… No conozco el caso de esta urbanización de Las Rozas pero puedo imaginármelo. En estos años de alegría y de capitalismo salvaje, se han ido redactando planes de ordenación urbana totalmente absurdos e insostenibles y ejecutando ampliaciones de suelo no urbano o urbanizable por medio de planes de actuación urbanística y modificaciones puntuales. Un caso significativo en Albacete, zona por la que yo me muevo, ha sido el de Chinchilla (fotografía desde el castillo donde puede verse la zona de expansión y al fondo La Losilla). La aprobación y el desarrollo de áreas de reparto como las de La Losilla, aprobadas por del Ayuntamiento de Chinchilla y con informe favorable de la Comisión Provincial de Urbanismo, han movido infinidad de metros cúbicos de tierra dejando calles desiertas, aceras inacabadas y una caseta de venta de adosados. Esta macrourbanización era una de las gallinas de los huevos de oro, tanto para el consistorio, como para los propietarios de los terrenos, promotores y para mis colegas arquitectos. ¡Cuántas veces hemos hablado entre nosotros de lo absurdo y desproporcionado del plan y cuántas más hemos suspirado por tener una parte del pastel! ¿Es posible aumentar una población de 2300 habitantes a 7000 y no volverse loco? Dinero fácil a cambio de nada, de no aumentar el servicio de limpieza, de no asegurar las infraestructuras mínimas, no pensar que hacen falta más colegios, algún que otro ambulatorio, no prever que la única manera de entrar y salir de allí es con el coche y de cambiar el paisaje con chalecitos de playa en primera línea de secano.


En esta ocasión, algo tan simple como no poder asegurar el suministro de agua, frenó esta locura, pero bueno, sigo creyendo que la bomba está plantada y que en cualquier momento explotará y volverá a extenderse como una mancha de aceite. La crisis del ladrillo ha cerrado los bolsillos para la obra nueva, el problema es que ahora es cuando se compran terrenos a precio de saldo.


Como dije más o menos ayer en el comentario al artículo de Rebeca Ruiz, el movimiento moderno ya experimentó con los polígonos residencial, ejes de comunicación, transporte y especulando sobre la relación del usuario con el entorno. Los resultados fueron ensayos y reflexiones estimulantes, algunos auténticos manifiestos y ejercicios brillantes, pero al hacerles tocar suelo, la mayoría se convirtieron en auténticos fracasos.


1894 CIUDAD LINEAL. MADRID.

Arturo Soria


1922 UNA CIUDAD CONTEMPARANEA PARA TRES MILLONES DE HABITANTES.

1930 PLAN OBÚS. URBANIZACIÓN DE LA CIUDAD DE ALGER.

Le Corbusier


1956-60 BRASILIA

Oscar Niemeyer y Lúcio Costa


El urbanismo ha servido para expandir un imperio con el Cardus y Decumanus Romano, para imaginar Utopías como la de Tomás Moro, para sanear un París medieval, sentir la ciudad violenta de Sant´Elia y sus colegas Futuristas, plasmar en papel los psicomapas de los Situacionistas, habitar los sueños tecnológicos de Archigram y también para crear ciudades bellas, complejas y contradictorias habitadas por todos nosotros. El problema principal es que el urbanismo ya no es tarea del ciudadano, del pensador o del arquitecto, lo es del especulador y del gestor de turno.


La solución no es sencilla, lo sé, lo cierto es que la mayor parte de las veces hemos olvidado hacer pedagogía ocupados en hipotecar miles de hectáreas vendiendo humo.


Imágenes extraídas de wikipedia, excepto la primera


No hay comentarios:

Publicar un comentario