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viernes, 1 de octubre de 2010

Tras la huelga

Siempre me ha costado tomar decisiones lo cual me ha llevado a situaciones absurdas como llevarme tres o cuatro pares de pantalones que luego no me gustaban o comprarme unos zapatos que además de feos, me apretaban. Otras veces, la indecisión me ha llevado a tomar caminos equivocados, no siempre ha sido así, pero si a la indecisión se le adosa un punto de cabezonería, la mezcla es la perfecta para llevarme al caos. Pero bueno, dejemos de hablar de mí aunque sea de la única cosa que hablo en mi blog.


Ayer, de camino al trabajo, se veían los restos de la huelga general: pegatinas a medio arrancar en los escaparates, cerraduras brillantes en viejas puertas y alguna que otra pintada, directa, poco imaginativa pero efectiva. Más o menos tardo un cuarto de hora en llegar, lo cual me da cierto tiempo para ir pensando en mis cosas y claro, ayer le llegó el turno a la huelga.


Como se puede deducir de mi anterior entrada, después de muchas dudas, apoyé la huelga. Para ello creé un eje transversal que atravesaba esos pensamientos paralelos de nuestra izquierda que por desgracia sólo tienden a juntarse en el infinito y volví a creer en su unidad, en la democracia y en la política progresista como única salida para poder deshacer parte del camino andado.


Hoy sigo pensando en esos dos puntos que suturan las heridas de la izquierda, aunque después de oír varias veces los gritos de “VICTORIA” salir de manera entrecortada desde las puertas de los bares por los que voy pasando, no puedo más que sentirme un poco culpable y no parar de pensar: ¿Y si la he cagado?


Puede que sólo tenga una cosa segura y es que la derecha es una máquina perfecta, efectiva, segura y que nunca duda. Espero no olvidarlo nunca.


2 comentarios:

  1. Si tuviera que hablar de política, antes que hacerlo directamente, preferiría establecer paralelismos con el fútbol (de lo 2º sé, con respecto a lo 1º prefiero seguir manteniéndome en el limbo entre la ignorancia y el conocimiento jaja).

    Diría que la izquierda es el Atlético de Madrid y la derecha el Real Madrid. Ambos se enfrentan y juegan en una misma liga... pero el afortunado suele ser el equipo merengue.

    En mi casa hay un colchonero de esos por cuyas venas corre sangre rojiblanca... su fidelidad al Atleti es mayor que la de muchos amigos míos madridistas. Defiende a su equipo gane o pierda, sus colores van mucho más allá de las victorias o derrotas.

    El Atleti es un pupas, siempre se ha dicho; pero es un equipo de convicciones... luchador. Equipo humilde que bajó al infierno y resurgió de las cenizas. ¿Debería aprender de los blancos? Tal vez; pero entonces el espíritu rojiblanco y todo eso que caracteriza al Atleti se iría a la mierda. Así que a seguir luchando... siempre habrá unas temporadas mejores que otras.

    El Madrid siempre ha sido la niña bonita... uno de los privilegiados que no ha bajado a 2da (y debería, les vendría bien una cura de humildad). La soberbia madridista, ese 'yo siempre gano' es lo que acaba conduciéndoles a la victoria... con un poquito de suerte que tengan. Ganan adeptos por esa 'imagen' de perfección y seguridad. Pero no te engañes, su máquina también tiene piezas defectuosas...

    Saludos!

    P.D.: ¿Con quién voy? Con el que juegue limpio y demuestre que es un equipo con valores que sabe hacer las cosas bien. Si eso no se cumple, rojiblanca. (Igual parece una tontada este comentario; pero quería aportar mi visión).

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  2. Es cierto, nada es perfecto y puede que ahí esté la gracia. Los matices, los puntos débiles y la imperfección son lo que hace todo esto más habitable. Eso sí, estés en el lado que estés, siempre hay un partido que jugar.

    Saludos.

    PD Por cierto, aunque el fútbol no sea mi pasión, tengo un pequeño rincón para el Albacete, eterno equipo de segunda que casi rozó el cielo hace ya muchos años. Bueno, y algo del Bacelona, porque nací allí y porque me vistieron de pequeño con la equipación completa.

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